domingo, 26 de agosto de 2012

Educar el futuro




Ayer fui con mi hijo a un evento llamado “El día de los chicos” de una empresa de seguros. El eslogan era algo así como “pasa el día en la oficina con papá y mamá”  (¿?). Algunos juegos y juguetes eran didácticos y sanos pero los juegos más activos, de animación, estaban basados en competencia y el que “ganaba” se llevaba plata (de mentira, claro) por lo cual el objetivo era acumular ¿Con que fin? Intercambiarlos al final por golosinas. Habían instalado un kiosco de papel repleto de golosinas (azúcar, colorantes, etc.) ¡muy saludable para los niños, claro! Me paralizo como se desesperaban por ganar y muy fervientes gritaban “tengo veinte pesos” y corrían desesperados a adquirir chocolates y pastillas de todo tipo y color.
Luego apareció un Mago, desde que entro su energía me perturbo. Los trucos eran antiguos, clichés pero más allá de eso un tanto agresivos para mi gusto y poniendo siempre al niño en una posición pasiva e inferior. La frutilla del postre fue cuando de una bolsa negra el Sr. Mago saco una hermosa y “domesticada” paloma blanca. Pero eso no es todo, para finalizar el show de una especie de bandeja de plata, de esas donde se sirve la comida, apareció un inocente conejito blanco muy asustado. Todos los niños presentes querían tocarlo, acariciarlo y se abalanzaban encima…por lo cual iban pasando de a uno, como si el animal fuera un juguete y no un ser vivo, a tocarlo. Mientras tanto otros animadores traían bandejas de panchos (ósea, chancho) para alimentar a los niños, acompañado de chizitos y gaseosas cola ¡Espectacular! Hubiera faltado que cocinen a la paloma y al conejo de postre y cerrábamos con fuegos artificiales.
Una niña de tres años, calculo, le preguntaba insistentemente al Sr. Mago donde estaba la paloma y él le respondió “se fue, no esta más, esta volando” pero los niños no son tontos y engañar así a una criatura no me parece nada noble; ella seguía buscándola levantando las cosas y preguntando insistentemente mientras el padre la arrastraba del brazo.
¿Qué tipo de diversión les damos a los niños? ¿Qué enseñanzas cultivamos? ¿Les enseñamos a nutrirse equilibradamente? ¿Es noble mentir, engañar, generar competencia y acumulación en seres que están en plena formación?  Y así cientos de preguntas.
Realmente me fui triste, sintiendo una vez más que el mundo esta al revés, que cada niño es el futuro y que educar y alimentar así a los propios hijos, con la inercia de la masa, sin pararse a reflexionar, a pensar, a tener una visión critica y consciente de estos detalles que no son menores me produce impotencia y tristeza, sobre todo. Podrán tildarme de exagerada o hipersensible, como me han tildado toda mi vida. Mirar el mundo con ojos de madre, al menos a mi, me ha vuelto más sensible y consciente aún y considero que es fundamental repensar lo que les ofrecemos a los niños en cada detalle porque de todo eso depende su futuro, y el futuro de la humanidad ¡poca cosa! ¿No?
Finalmente, mientras los niños llenaban su cuerpo de salchichas y golosinas, el Sr. Mago se fue con una valija en mano y yo me quede pensando donde estarían la paloma y el conejo. Eso si que realmente es un misterio, solo un muy buen mago es capaz de compactar dos animales en un portafolio tan pequeño…
N.P.S
28/07/12



acunArte



En principio te acune toda mi vida en mis sueños, para luego acunarte nueve meses en mi útero, sagrado espacio compartido cuando aún éramos uno. Te acune ritmicamente incluso durante el parto y apenas te mire a los ojos, te acune sobre mi pecho.
Te acune de pie, sentada, acostada, de cuclillas, como me salía y permitía el cuerpo y la fuerza. Te acune desvelada, despierta, insomne, con los ojos abiertos, con los ojos cerrados. Te acune a los rayos del sol, en la blancura de la luna, en las sombras de la noche, en la luz del atardecer y mirando las estrellas, también. Te acune al aire libre bajo un árbol de verano, de otoño y hasta de invierno, te acune en nuestra guarida, por toda-s la-a casa-s y en cuanto rincón del hogar encontraba, y el barrio, también. Te acune desesperada, abatida, desgastada, entre lágrimas, así como te acune entre sonrisas inmensas y complicidades, sintiendo el calor de tu cuerpito junto al mío. Te acune hablándote, contándote lo hermoso que es el mundo, te acune con música de todo tipo y ritmo, te acune en silencio, te acune cantándote muy suavecito. Te acune en colores y algunas veces en blanco y negro. Te acune mirándonos a los ojos hasta que los cerrabas (o a veces los cerraba yo primero) te acune confesándote las verdades más profundas, te acune despeinada, desnuda, vestida de ilusiones y de abandonos, de acune sola, en tribu, en compañía de mi propia madre y te acune en la soledad de cientos de noches donde el ritmo de nuestros corazón es un eco infinito en el espacio. Te acune con mis alas, intentando flotar y te acune con mis raíces ancladas a la Pachamama, también. Te acune con mi infinita paciencia, con mis desvaríos, con mi locura y con mi coherencia, te acune con mis brazos, mis piernas y mi ser integro. Te acune dándote de mamar en ese fluir mutuo y caluroso tan especial. Te acune siempre pese a tantas cosas, te acune y acuno casi sin pensarlo.
Eso si, algo es infalible y es lo que intento que nunca falte al acunarte incluso en esos momentos tan difíciles que me/nos toca a veces transitar.
Es la música que acompaña y que solo vos y yo podemos oír; la del amor incondicional.
Te adoro.
Mamá
Julio 2012

Mamá


Cuenta una antigua leyenda que un niño antes de nacer le dijo a Dios: "Me dijeron que vas a enviarme a la Tierra, ¿Cómo viviré tan pequeño e indefenso que soy?"
Dios le dijo: "Entre muchos ángeles escogí uno especial para ti que te está esperando con gran alegría y entusiasmo, él te cuidará mejor que nadie"
Y el niño prosiguió: "Pero dime Dios, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz".
Y Dios le contestó: "Tu ángel te cantará con dulzura, te sonreirá todos los días cuando abras los ojos, tú sentirás su incondicional amor y serás feliz".
Niño: "Y ¿cómo entender Dios cuando la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?"
Dios le responde: "Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, al principio le entenderás igual con otro idioma que no es verbal, luego con mucha paciencia y amor te enseñará a hablar"
Niño: "Y ¿Qué haré, Dios cuando quiera hablar contigo?"
Dios: "Tu ángel te enseñara como comunicarte conmigo cada vez que lo necesites, tú solo debes confiar"
Niño: "He oído que en la Tierra hay algunos peligros ¿Quién me defenderá?"
Dios: "Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida".
Niño: "… estaré un poco triste, porque no te veré más Dios"
Y Dios cariñosamente le respondió: "Tu ángel te hablará de mi y te enseñará el camino para que regreses a mi; aunque tú te alejes, yo siempre estaré contigo".
En ese instante una gran paz reinaba en el cielo, ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía suavemente. "Dios mío, Dios mío, si me voy al menos dime su nombre ¿Cómo se llama mi ángel?".
Dios le contestó:

"Su nombre no importa, tu le dirás MAMÁ".

lunes, 6 de agosto de 2012

¿Quién soy?

Los Mayas dirían IN LAK´ECH "Yo soy otro tú" 
Podría ponerme filosófica, existencialista y mística como soy, pero voy a presentarme informalmente.
Soy Nadia, tengo 27 años y soy la mamá de Nehuén que nació el 22 de diciembre del 2011, una mañana soleada de verano por parto natural, acompañada de una de mis doulas, en una institución donde nos han respetado casi en su totalidad.
Soy Lic. en psicología (UBA) con enfoque humanista-transpersonal y amante del Arte, me apasiona la literatura, la música, la pintura, etc. 

Elegí la crianza natural por simple instinto y luego fui nutriéndome de información e intercambiando experiencias, compartiendo la crianza con otras mamas. Participo de un grupo de crianza desde el 5º mes de gestación y es una experiencia muy enriquecedora como madre, como mujer y como ser humano.
Me manejo con medicina Antroposófica y homeopática, soy -somos- vegetarianos y crio con apego teniendo siempre como referentes la libertad y el respeto por mi cría, dejando de lado los mitos, el exceso de des-información o los mandatos sociales, cuestionándome siempre que es lo mejor para mi hijo e intentando "formar" mi propia teoría; siento que es la forma más sana de ser fiel al instinto, escuchar la voz interior ante todo. Cada diada es única, no hay duda y considero que cada mamá va encontrando las formas, que respetarse y respetar es esencial en este camino. 

Crezco día a día junto a mi hijo que llego para revolucionarme la vida en todos sus sentidos.
Vivo el desafío diario de ser madre soltera desde el embarazo, con un padre presente pero no conviviente, y considero que entregarse a las profundas aguas del puerperio es más ameno junto a otras mamas que nadan en el mismo mar. Compartir experiencias, sostenerse, acunarnos unas a otras en la misma danza de criar con tanta conciencia y sensibilidad, es indispensable. Somos mamíferas, la manada es nuestra naturaleza, por eso las invito a compartir e intercambiar esta sagrada experiencia de gestar, parir, criar y crear día a día desde un lugar diferente, desde el corazón...